Caminar por Chichén Itzá sin entender la historia maya es como visitar el Louvre sin saber quién pintó la Mona Lisa. Un poco de conocimiento previo transforma tu experiencia de turismo a viaje en el tiempo.
La civilización maya floreció aproximadamente desde el 2000 a.C. hasta el 1500 d.C. en lo que hoy es México, Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador. A diferencia de los aztecas o los incas, los mayas nunca fueron un solo imperio — eran una colección de ciudades-estado, cada una con su propio gobernante, similar a la antigua Grecia.
Chichén Itzá alcanzó prominencia alrededor del 600 d.C. y llegó a su apogeo entre 800 y 1200 d.C. La ciudad fue una potencia económica importante, controlando valiosas rutas comerciales de obsidiana y sal. En su apogeo, se estima que 50,000 personas vivían en el área mayor de Chichén Itzá.
El Castillo (la Pirámide de Kukulkán) es un calendario gigante en piedra. Sus cuatro escalinatas tienen 91 escalones cada una, más la plataforma superior — totalizando 365, uno por cada día del año solar. Las nueve terrazas en cada lado, divididas por una escalinata, crean 18 secciones que representan los 18 meses del calendario maya.
El Gran Juego de Pelota de Chichén Itzá es el más grande de toda Mesoamérica, midiendo 168 metros de largo. El juego de pelota maya (pok-ta-pok) era mucho más que un deporte — era un ritual con profundo significado cosmológico, que a veces terminaba en sacrificio humano.
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